El gate es patrimonio exclusivo del watergate, el mayor escándalo de la historia de los Estados Unidos que terminó con la presidencia de Richard Nixon. En 2015 se incorporó al FIFA gate cuando se destapó la mayor ola de soborno en torno de la designación de Rusia y Qatar como sede de los mundiales (de 2018 y 2022) que también terminó con el mandato del polémico Joseph Blatter   y la investigación de más de cuarenta dirigentes y empresarios, de los cuales 22 se declararon culpables, acusados de 92 delitos y de aceptar más de 200 millones de dólares en soborno. También hubo un argentino clave Alejandro Burzaco ex CEO de Torneos y competencia, hoy con prisión domiciliaria luego de que declaró ante la Justicia de Estados Unidos. “Había que pegarle para que se calle”, aseguran y hoy goza de un un dorado exilio. Cualquier semejanza con Javier Faroni, involucrado en el escándalo de AFA, dueño de TourProdEnter, con sede en Estados Unidos es pura realidad, perdón coincidencia. 

A Blatter lo sucedió Guilermo Infantino (asumió en 2016) y allí empieza otra historia, esta vez limitada exclusivamente a la dirigencia del ente rector del futbol argentino.

En los ámbitos que se maneja el fútbol lo más importante es saber construir poderes. Julio Grondona un hábil armador de la logística de sus negocios lo demostró. El decía que no solo  importaba llevarse bien con los clubes grandes, a veces las instituciones marcan la diferencia, pero en otras importa el apoyo de los clubes chicos. Muchas de las grandes decisiones se votaban a libro cerrado y después cada dirigentes salía con una sonrisa y una que otra promesa. Como ver un mundial viviendo en un hotel cuatro  estrella y con viático en dólares; total pagaba la AFA.

“Chiqui” Tapia venía realizando el camino correcto pero le saltó la térmica antes y se engolosinó (como dirían los muchachos del barrio) obnubilado de los yates, el glamour de sentirse millonario, sin  serlo y, lo más lindo sin control. Es que todo parecía muy fácil y sus zapatillas blancas, con sacos impecables eran la muestra de la ostentación; además la chequera se gastaba demasiado rápido, pero sin ningún problema se reponía rápido. Don Julio y su célebre anillo con la inscripción: “Todo pasa» hizo historia y con su tono campechano llegó a la vicepresidencia de la FIFA, en cambio Chiqui es muy difícil que se salve de la impúdica corrupción de la AFA. (Su futuro depende del próximo mundial, pero eso merece otra nota).

El caso de la FIFA y las sombras de la AFA comparten similitudes en corrupción estructural: redes de sobornos por derechos de TV, lavado de dinero y la impúdica aparición de empresas sin empleados.

En la FIFA aparecieron los “Topos” en el caso argentino salieron los prestanombres sin trabajos adecuados que justifiquen sus millonario patrimonio. Aquí La lujosa quinta de Pilar, con 54 vehículos de alta gama desde Ferrari a Porsche, pasando por Mercedes Benz y hasta un kárting. La pasión de Pablo Toviggino por los equinos de alto valor desaparecieron la noche anterior de los operativos en dos camiones para ser trasladado a una casa quinta. Algo tenía que salvar el tesorero de la AFA, cada vez más complicado, porque en cada movimiento aparece su nombre. 

Otra coincidencia es que ambas entidades mostraron falta de transparencia en la gestión de fondos y la organización de torneos. Y una corrupción sistémica: Tanto en FIFA (CONMEBOL/CONCACAF) como en el ámbito de AFA, se evidenciaron mecanismos para recibir coimas por derechos de televisación y marketing.

El FIFAgate fue detonado por el FBI, revelando cómo dirigentes sudamericanos estaban involucrados en el cobro de sobornos, un patrón que también salpicó las estructuras de la AFA.

Tras el escándalo de 2015, hubo cambios de nombres, pero persistieron críticas sobre la falta de transparencia real en las federaciones. 

El FIFAgate reveló que la corrupción no terminó, sino que cambió de dueños, una situación que resuena en los cuestionamientos dirigenciales del fútbol argentino. 

Curiosamente las hojas de cálculo de Excel de la FIFA  detallan el sistema de registro encubierto de dinero entregado a «Benz», »VW», »Toyota», »Kia» y «Peugeot» entre otros, incluyendo un par de pagos registrados como «Q2022» que parecen estar relacionados con el voto del comité ejecutivo de la FIFA en 2010, que dio a Catar los derechos para ser la sede de la Copa del Mundo de 2022. Podría sospecharse que de allí nace la preferencia de Pablo Toviggino por los autos lujosos, que hoy siguen en su gigantesco depósito de Pilar.

Chiqui Tapia y Pablo Toviggino deben tener cuidado porque la mayor parte de la evidencia del FIFAgate fue reunida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que en 2020 publicó denuncias vinculadas a la causa que estalló en 2015 y desnudó los oscuros manejos que existían dentro de la Casa Madre del fútbol mundial. Y por el momento no participa, pero las empresas de Javier Faroni tenían domicilio en Estados Unidos y en lavado de dinero no perdonan.

Por Armando.