Bolsonaro proviene de un país futbolero por excelencia aunque en el último tiempo entró en una etapa de renovación. Hay que tener cuidado porque están volviendo. El jugador brasileño se destacaba por su habilidad. Garrincha, el hábil delantero de la selección tenía la  pierna derecha seis centímetros más corta que la izquierda, pero deleitaba en aquellos tiempos con su juego, capaz de gambetar en una baldosa. 

Bolsonaro en dos días demostró que él también es capaz de gambetear de manera rápida y fugarse de su país, luego de su derrota en las elecciones. Mientras Lula festejaba el triunfo, sutilmente  el  hermano del candidato perdedor -que reside en Estados Unidos-  le dijo que se vaya y el país presintiendo algo raro, le pidió gentilmente el pasaporte. Rápido le sacó el chip y entregó el menos comprometedor, total tenía el de ciudadano italiano, aparentemente tampoco lo utilizó.

Al mejor estilo de Garrincha amagó por la izquierda y salió por la derecha. Es lo que se percibió, luego de que los periodistas se disputaban la primicia de la huida. En una avalancha de información tiraban un urgente a cada instante. 

Uno decía que Trump había dirigido el rescate en Brasil -mucho de eso es verdad- repitiendo el operativo que realizó en Venezuela cuando sacó a Maduro, otros arriesgaban que ya estaba viajando vía Caracas a Miami. Algunos le pegaron porque decían que  Bolsonaro había ingresado a la Argentina por la triple frontera.

Nuevamente el periodismo -sean ensobrados o no- le pifiaron  y traicionaron una noción elemental del oficio la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. Se olvidaron que la mejor noticia  no es siempre la que se da primero sino mucha veces la que se da mejor.

Cuando todos los medios del mundo decían que el excandidato había llegado a Estados Unidos, un equipo de C5N se mantuvo alerta en Iguazú vigilando qué ocurría con el Gulfstream que extrañamente seguía en la pista. Cerca de la medianoche, los periodistas recibieron la información de que Bolsonaro cruzó la frontera de Brasil a la Argentina a través del puente Tancredo Neves. No pasó mucho tiempo que llegó una caravana de cuatro camionetas, una de ellas con patente  diplomática argentina, la que llevaba a la familia Bolsonaro. Las camionetas entraron directamente a la pista, se situaron al lado del avión y después de medianoche despegó.

El final de la historia ocurrió después de varias horas cuando la moderna aeronave aterrizó en el Aeropuerto Ejecutivo de Opa-locka, situado en el área metropolitana de Miami, Florida (Estados Unidos).

A pesar del cansancio del viaje apareció un Bolsonaro sonriente que no se cansaba de repetir “Obrigado…obrigado” y hasta tuvo tiempo de decirle gracias  a Donald Trump y destacó el “coraje, sentido de la justicia y de la legalidad” del presidente argentino. Trump no estaba en esos momentos y por las dudas, Milei realizó un rally expres por el norte argentino sumando voluntades por el RIGI, el nuevo juguete del gobierno argentino para atraer grandes inversiones extranjeras mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios.

Por Humberto