No van a ninguna guerra, pero se pintan como si estuvieran a punto de entrar en combate. Responden a rajatabla a los mandos naturales y si es necesario demuestran su obediencia debida con actitudes corporativas. No hablo de la reforma laboral, ni de Fate, me refiero a los presidentes de los clubes y ligas del interior que salieron a defender, con actitudes que parecían desterradas, al binomio Tapia-Viggiano que a capa y espada están dispuestos a defender sus privilegios, ante una justicia cada vez más endeble y dubitativa.
Una vez Diego Maradona dijo con total sinceridad y asumiendo sus culpas: “La pelota no se mancha” y curiosamente, quienes deben defenderla están comprometidos por actos de corrupción no solamente en el país sino también en los Estados Unidos.
Hoy la pelota está manchada y embarrada por culpa de dirigentes que privatizaron la AFA para su propio beneficio. La mansión de Pilar, los 52 automóviles de lujo, las cuentas fantasmas, los prestanombres, la evasión de más de 19.000 millones de pesos que permanecen en el más absoluto de los secretos. Haciendo un paralelismo Cristóbal Lope estuvo preso por evadir impuestos que correspondían a la AFIP. Hablamos de $ 8.000 millones, un poco menos de los que tenía que pagar la AFA por aportes (ahora dice que lo pagaron). Lo insólito es que abonaron fuera de termino y cuando ya había estallado el escándalo. Además los defensores a ultranza de Chiqui Tapia y Pablo Toviggino dicen que no se puede comparar porque lo de Cristóbal López ocurrió en el ámbito privado y no se puede aplicar en éste caso porque la Asociación del Futbol Argentino es una sociedad sin fines de lucro…
La justicia tendrá que definir si existe el dolo e investigar la no transferencia de retenciones de IVA, Ganancias y seguridad social al fisco, bajo la sospecha de una maniobra deliberada.
En los (artículos 4 y 7 del Régimen Penal Tributario): lo que se castiga no es tener una deuda, sino quedarse con dinero de terceros. La AFA actuó como agente de retención: descontó dinero a sus empleados y proveedores en concepto de Ganancias, IVA y Seguridad Social, pero no lo depositó en las arcas públicas entre marzo de 2024 y septiembre de 2025, según la denuncia.
Para equiparar la balanza, los clubes de Instituto y San Lorenzo salieron al campo de juego en el último encuentro en el estadio Nuevo Gasómetro, antes del pitazo inicial, luciendo una camiseta con la consigna“Basta de perseguirnos. AFA somos todos los clubes”, en respaldo al presidente de la AFA Claudio Tapia. El gesto se inscribió en la jornada inmediatamente posterior al anuncio del paro de la Liga Profesional para la primera semana de marzo, convocado en coincidencia con la citación judicial de la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino por una denuncia de evasión impositiva.
La medida fue repudiada en dos estadios distintos con horas de diferencia. Sin embargo, el malestar que se apreció en la cancha de San Lorenzo y en la de Newell´s también se trasladó a la virtualidad, donde los hinchas repudiaron la medida de fuerza en una encuesta que realizó Olé.
De los más de 44.000 votantes que participaron, un 82% manifestó que no está de acuerdo con la iniciativa que adoptaron los clubes para plegarse a favor de la Casa madre y solo el 18% voto a favor.
La reacción en el estadio condensó el contraste que domina el presente del fútbol argentino. Mientras los equipos expresaban unidad con la AFA y la dirigencia, buena parte de los hinchas de San Lorenzo respondió con insultos hacia la conducción exteriorizando el malestar por la polémica en la organización de los torneos, los arbitrajes y las denuncias por corrupción. “Chiqui Tapia botón, Chiqui Tapia botón…”, se escuchó con claridad mientras los planteles posaban para las fotos.
En paros anteriores, los protagonistas han sido los jugadores, porque buscaban beneficios para sus carreras. En la decisión de parar el futbol ahora, no es de los jugadores es en apoyo de los dirigentes con “Chiqui” Tapia a la cabeza, pero los jugadores no reciben algún beneficio.
Estos dirigentes son ambiciosos y avaros. No pudieron parar de hacer ostentaciones: mansiones, casas, Ferraris, Audis, hoteles y helipuertos Y obviamente también se robaron el fútbol.
Don Julio Grondona decía: “el oso muere de goloso”. Y el fútbol no se paró ni cuando murió Diego Maradona.